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En relación con el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, se propone mantener la estructura dual actual del impuesto, compuesto por una base general, gravada mediante una tarifa progresiva y una base del ahorro gravada a un tipo fijo. No obstante, se proponen algunas variaciones en cuanto a la composición de las bases. La base general estaría compuesta exclusivamente por los rendimientos del trabajo y de actividades económicas y en la base imponible del ahorro se incluirían los rendimientos del capital mobiliario, inmobiliario, la totalidad de las ganancias y pérdidas patrimoniales –sin distinción de ganancias a largo y corto plazo- y las imputaciones de rentas inmobiliarias.

En el capítulo de rentas exentas, se propone la supresión de algunas de las exenciones reguladas en la legislación vigente, entre ellas, la exención que ampara a las indemnizaciones por despido, la exención de 1.500 euros que afecta a los dividendos y participación en beneficios, la de las cantidades satisfechas por la empresa para seguros de enfermedad o la que afecta a la entrega de stock options.

El tratamiento de los rendimientos irregulares también debería sufrir modificaciones, a juicio de los expertos. En este sentido, debería minorarse el porcentaje de reducción, de un 40 a un 30 por ciento, que pasaría a aplicarse, únicamente, sobre los rendimientos sometidos a tributación progresiva. Es decir, sobre los rendimientos que se integran en la base imponible general del impuesto. Además, tratándose de rendimientos del trabajo, deberían aplicarse únicamente, cuando estos se perciban en forma de pago único, excluyéndose así la reducción sobre los percibidos de forma fraccionada.

También se propone  sustituir la reducción por obtención de Rendimientos del Trabajo, actualmente cuantificada entre 2.652€ y 4.080€, por la deducción de una cantidad fija e igual para todos  en concepto de gastos sin necesidad de justificación. Esta cuantía debería ser ligeramente inferior a la cuantía de la actual reducción.

De especial relevancia nos parecen las modificaciones propuestas en el ámbito de las ganancias y pérdidas patrimoniales. La primera de ellas, consiste en que la totalidad de estas ganancias y pérdidas patrimoniales pasan a tributar en la base imponible del ahorro, desapareciendo, por tanto, el diferente tratamiento que reciben actualmente según se trate de variaciones patrimoniales generadas en más o menos de un año. Por otro lado, para el cálculo de la ganancia patrimonial sujeta al impuesto, se propone suprimir los coeficientes de actualización de los valores de adquisición, así como los coeficientes de abatimiento.

Además, se propone mantener el tratamiento fiscal  favorable que históricamente han tenido los planes y fondos de pensiones. Adicionalmente, los expertos apuestan por extender este tratamiento a otros productos de previsión social afines, como podrían ser las “cuentas de ahorro especiales”, siempre que se cumpliesen los requisitos de indisponibilidad y asignación.

Importantes modificaciones se han propuesto también en relación con la determinación de los rendimientos de actividades económicas. Aconsejan los expertos suprimir el régimen de módulos, por entender que la existencia del mismo facilita los nichos de fraude. Asimismo, debería suprimirse la libertad de amortización de elementos nuevos del inmovilizado material y la reducción por creación o mantenimiento de empleo.

El tratamiento fiscal de los mínimos personales y familiares también requiere ser revisado, por lo que se debería proceder a una actualización de las cuantías actualmente vigentes, sobre todo en lo referente al mínimo familiar aplicable por hijos menores de 3 años en aquellos supuestos en los que los dos progenitores trabajan fuera de casa. Adicionalmente, debería implantarse un sistema que permitiese revisar o actualizar dichas cuantías, como máximo, cada cuatro años.

En el ámbito de las deducciones aplicables, quizá una de las propuestas que mayores críticas ha recibido sea la de la supresión con carácter retroactivo de la deducción por adquisición de vivienda habitual, que actualmente persiste para viviendas adquiridas con anterioridad al 1 de enero de 2012.

Y por ultimo hacemos referencia, en lo que a este impuesto concierne, en la tan esperada y anunciada bajada de tipos. La propuesta del Comité de expertos se basa en el mantenimiento de una escala progresiva, aplicable a la base general, aunque reduciendo los tramos, de los 7 tramos actuales a 4. Esto debe de acompañarse con una reducción de los tipos, no debiendo superar el tipo máximo, incluido el autonómico, el 50%. La base del ahorro se gravaría a tipo fijo, que debería coincidir con el tipo nominal mínimo de la base general.

Jose María Dutilh

Jose María Dutilh

Socio Director de la Firma de Abogados LeQuid, especializada en Derecho de los Negocios y de las Empresas Sociales, estoy plenamente convencido de que el desarrollo empresarial rentable y eficiente no sólo es compatible sino que necesita la ética empresarial. En la actualidad, desde LeQuid colaboro con empresarios que necesitan una segunda oportunidad a través de estos procesos; Apoyo legal en el día a día, Re emprendimiento socialmente responsable, Fusiones y Adquisiciones, Reestructuración y Refinanciación de empresas o Concurso de acreedores entre otros.

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