Desde el 4 de diciembre de 2014 han entrado en vigor algunas novedades respecto a la remuneración de los administradores societarios, debido a la aprobación de la Ley 31/2014, por la que se modifica la Ley de Sociedades de Capital para la mejora del gobierno corporativo.

Principales novedades (art. 217  y ss. LSC)

El cargo de administrador es gratuito, salvo que los estatutos sociales establezcan lo contrario. Si dicho cargo fuera remunerado, se deberá establecer de forma clara en los estatutos el sistema de remuneración elegido.

Dicho sistema, determinará el concepto o conceptos retributivos que percibirán los administradores. Podrá consistir, entre otros, en uno o varios de los siguientes:

  1. una asignación fija,
  2. dietas de asistencia,
  3. participación en beneficios,
  4. retribución variable con indicadores o parámetros generales de referencia,
  5. remuneración en acciones o vinculada a su evolución,
  6. indemnizaciones por cese, siempre y cuando el cese no estuviese motivado por el incumplimiento de las funciones de administrador y
  7. los sistemas de ahorro o previsión que se consideren oportunos.

Cuando el sistema de remuneración elegido sea el de participación en beneficios, los estatutos deberán determinar de forma concreta la participación o el porcentaje máximo de la misma. En el caso de ser un porcentaje, la Junta General determinará el porcentaje que se aplicará dentro del máximo establecido por los estatutos.

La Junta General será la encargada de aprobar el importe máximo de las remuneraciones anuales de los administradores, que permanecerán vigentes hasta que se apruebe una modificación. La distribución de dichas retribuciones entre los administradores se hará por acuerdo de éstos, salvo que la Junta General determine otra cosa. En caso de Consejo de Administración, lo decidirá el mismo, considerando las funciones y responsabilidades que tiene atribuidas cada Consejero.

Es importante resaltar que la remuneración de los administradores debe en todo caso guardar proporcionalidad razonable con la importancia de la sociedad, la situación económica y los estándares del mercado de empresas similares. El sistema de remuneración elegido deberá estar orientado a promover la rentabilidad y sostenibilidad a largo plazo de la empresa, evitando la asunción de riesgos o la recompensa de resultados desfavorables.

Especialidades de las Sociedades Limitadas

Cuando el sistema de retribución elegido sea de participación en beneficios, en la Sociedad Limitada el porcentaje máximo de participación nunca podrá ser superior al 10% de los beneficios repartibles entre los socios.

Especialidades de las Sociedades Anónimas

Cuando el sistema de retribución elegido sea de participación en beneficios, en la Sociedad Anónima la participación solo podrá ser sustraída de los beneficios líquidos y una vez cubiertas las atenciones de la reserva legal y la reserva estatutaria y de haberse reconocido a los accionistas un dividendo del 4% del valor nominal de las acciones o el tipo más alto que los estatutos hayan recibido.

Cuando el sistema elegido incluya la entrega de acciones u opciones sobre acciones, o retribuciones referenciadas al valor de las acciones, se deberá prever de forma expresa en los estatutos y aplicación requerirá un acuerdo de la Junta General de accionistas.

Dicho acuerdo deberá incluir:

  • Nº máximo de acciones que se podrá asignar en cada ejercicio.
  • Precio del ejercicio o el sistema de cálculo del precio de ejercicio de las opciones sobre acciones.
  • Valor de las acciones que, en su caso, se tome como referencia.
  • Plazo de duración del plan.

Tratamiento fiscal

Si los estatutos recogen el carácter remunerado del cargo de administrador, tendrán la consideración de gasto fiscalmente deducible de acuerdo con lo establecido en la Ley del Impuesto de Sociedades (art. 10.3), ya que representan un gasto contable y están registrados en los resultados de la empresa.

Las remuneraciones que no estén previstas en los estatutos y que, por ejemplo, acuerdo la Junta de manera puntual, serán consideradas a efectos fiscales como una liberalidad (art. 14.1.e LIS) y por tanto, un gasto no deducible.

  1. Compatibilidad de la condición de socio con la de administrador remunerado

Son compatibles las dos condiciones. La AEAT en la Nota nº 1/2012 señala que: “La condición de socio no afecta a la calificación de los rendimientos que éste obtenga por las funciones desempeñadas como miembro del órgano de administración de la sociedad: a efectos del IRPF, las retribuciones percibidas por los miembros del órgano de administración tienen la consideración de rendimientos del trabajo previstos en la letra e), del apartado 2, del artículo 17 LIRPF” con independencia de la naturaleza mercantil de la relación.

Conforme a la consulta V1548-13 a la AEAT, ésta se pronunció señalando: En la medida en que el socio preste efectivamente sus servicios profesionales a la sociedad, al margen de las labores de dirección y gestión inherentes a su cargo de administrador, y su retribución, ya sea dineraria o en especie, se corresponda única y exclusivamente con tales servicios, dicha retribución constituirá un gasto para la sociedad, correlacionado con la obtención de ingresos, por lo que estará contabilizado como tal gasto que representa, y tendrá la consideración de gasto fiscalmente deducible a efectos de la determinación de la base imponible del Impuesto sobre Sociedades, siempre y cuando se cumplan los principios de inscripción contable, devengo, correlación de ingresos y gastos y justificación de la realidad del mismo.

Se permite por tanto la posibilidad de que existan otro tipo de retribuciones que perciba el Administrador por labores distintas a las propias de la administración y que provengan de otros trabajos o servicios prestados a la sociedad.

  1. Compatibilidad de la condición de personal de alta dirección con la de administrador remunerado

Son compatibles las dos condiciones. Conforme a lo establecido en diversos pronunciamientos de la AEAT:

  • Consulta V0879-12: La retribución de una persona que forma parte del órgano de administración y desarrolla tareas de dirección se considera íntegramente asociada a su condición de administrador: será deducible si se reconoce en los estatutos y coincide cuantitativamente con ésta.
  • Consulta V2349-12: En la medida en que el sistema de retribución se adecue al art. 217 LSC, la retribución de las funciones de administración será deducible. Si, además, percibe remuneración por labores de alta dirección, deben sumarse ambas, a efectos del cómputo del límite establecido en los estatutos.
  1. Compatibilidad de una relación laboral con la condición de administrador remunerado

Sí que son compatibles, como así lo ha señalado la Sala de lo Social del Tribunal Supremo (STS 27 de enero de 1992, 14 de junio de 1994 y 20 de octubre de 1998).

El elemento a tener en cuenta en este caso es que exista ese “elemento objetivo de distinción entre las actividades debidas por una y otra causa”, es decir, que puedan diferenciarse claramente las remuneraciones y funciones realizadas en el desempeño del cargo de administrador de las que realice como personal laboral, de modo que extinguiendo una de ellas, la otra pueda subsistir como consecuencia de la independencia entre ambas.

Jose María Dutilh

Jose María Dutilh

Socio Director de la Firma de Abogados LeQuid, especializada en Derecho de los Negocios y de las Empresas Sociales, estoy plenamente convencido de que el desarrollo empresarial rentable y eficiente no sólo es compatible sino que necesita la ética empresarial. En la actualidad, desde LeQuid colaboro con empresarios que necesitan una segunda oportunidad a través de estos procesos; Apoyo legal en el día a día, Re emprendimiento socialmente responsable, Fusiones y Adquisiciones, Reestructuración y Refinanciación de empresas o Concurso de acreedores entre otros.

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