Mejorar el mundo a través de la actividad empresarial consiste en la aplicación de técnicas empresariales y mecanismos de mercado para resolver problemas sociales, como la pobreza, la delincuencia violenta o las amenazas ambientales.

El emprendimiento social recibió un gran impulso público allá por 2003, cuando un grupo de jefes de ONG fue invitado a la primera sesión de empresarios sociales en el Foro Económico Mundial. Desde entonces, la idea ha sido adoptada globalmente por empresas, gobiernos y organizaciones sin fines de lucro por igual.

El resultado es una nueva generación de modelos empresariales socialmente conscientes y una creciente demanda de líderes organizacionales que pueden orientar la innovación a lo largo de estas líneas.

Un modelo multifuncional

En la práctica, el emprendimiento social es una metodología flexible que se aplica de manera diferente dependiendo del tipo de organización (non profits/profits), pero la meta es la misma: ayudar a una organización a superar su misión central. Así pues, las organizaciones sin ánimo de lucro buscan cómo alejarse de un modelo basado en la caridad y hacia fuentes de financiación más sostenibles que aprovechen sus actividades para generar ingresos. Un ejemplo de ello es DC Central Kitchen, una organización sin ánimo de lucro en Washington DC, que ofrece comidas gratis a los refugios para personas sin hogar y genera ingresos al operar un servicio de catering.

Por el contrario, las empresas con fines económicos han descubierto que la integración de prácticas socialmente responsables, en sus operaciones comerciales, tiene beneficios mucho más allá de los propiamente económicos. Las empresas ven que algunas de las mejores oportunidades de negocio vienen de resolver problemas reales, de ahí su exploración hacia nuevos mercados y países en desarrollo donde las oportunidades de crecimiento son expansivas.

Además, son cada vez más las organizaciones que integran el compromiso social como una forma de ganar la guerra por el talento de la generación millennial, entre otras, ya que son muchos los empleados que se sienten atraídos por organizaciones que apoyan buenas causas. La gente quiere trabajar por algo más que por un sueldo.

Liderando socialmente

Son muchas las historias de éxito de emprendimiento social que muestran que se puede ser rentable y estar socialmente comprometido en casi cualquier organización. De hecho, el interés en los cursos de educación ejecutiva para líderes de organizaciones socialmente comprometidas cada vez es más elevado, en universidades como Stanford.

En muchos casos, los participantes de este tipo de cursos son ejecutivos de organizaciones sin ánimo de lucro, a quienes les ha sido confiada la misión de buscar fuentes de ingreso. Por el contrario, y a pesar de que el número sigue creciendo, aún son un grupo más reducido, los dirigentes de organizaciones con fines económicos que quieren ampliar sus actividades de responsabilidad social corporativa.

Cultivando al próximo empresario social

Aprender a innovar como un emprendedor social requiere, ante todo, un cambio en el pensamiento estratégico, especialmente cuando se trata de organizaciones muy consolidadas en el mercada. Tal como se ha comentado anteriormente, existen ya numerosos programas enfocados a realizar este cambio de pensamiento, a través de técnicas para empatizar con el cliente, definir problemas y desarrollar prototipos rápidos para crear nuevas iniciativas sociales.

El desafío es obvio, ser capaces de mejorar los resultados económicos de una organización para satisfacer a los accionistas de la compañía y ser responsables ante los actores locales.

Una comunidad social es posible

El potencial que, hoy en día, ofrecen las redes sociales para desarrollar conexiones es un componente importante para todo aquel que pretende emprender de manera socialmente responsable.

Tal como hemos repetido a lo largo de este post, el reto que se plantea hoy en día es, para las organizaciones sin ánimo de lucro, aprender a operar como un negocio para realizar su visión, y por el contrario, para las que si tienen fines lucrativos ser capaces de innovar a través de modelos que beneficien a la sociedad y sus actividades empresariales. Y es que, la adopción de una mentalidad de empresario social pronto será una necesidad para todos los líderes de cualquier organización.