La Sala 1ª del Tribunal Supremo rechaza la alegación de la entidad financiera de que las escrituras fueron leídas por los notarios y que los clientes fueron advertidos de la posibilidad de su lectura, ya que ello no suple el deber de explicación ante los usuarios.

En este sentido, la Sala ha anulado ocho cláusulas de Caja Segovia (hoy integrada en Bankia) porque la entidad incumplió el especial deber de transparencia que tenía respecto a estas cláusulas con los clientes con quienes firmó los contratos de préstamo hipotecario.

La sala rechaza la alegación de la Caja de que las escrituras fueron leídas por los notarios y que los clientes fueron advertidos de la posibilidad de su lectura, ya que ello no suple el deber de explicación y transparencia de las entidades ante los usuarios. La Sala se ve imposibilitada de examinar las consecuencias de la declaración de nulidad de la cláusula suelo a la hora de declarar si las cantidades cobradas por el banco en aplicación de dicha cláusula habrían de devolverse al consumidor, ya que tal cuestión fue rechazada en primera instancia y no fue recurrida en apelación por la parte perjudicada.

La sentencia se reafirma en el criterio establecido por el Supremo en su primera sentencia sobre cláusulas suelo, de 9 de mayo de 2013 -que anuló cláusulas suelo de otras tres entidades- y perfila de forma más pormenorizada el especial deber del banco de transparencia y de comprensibilidad real de dicha cláusula a los clientes.

  1. La doctrina jurisprudencial declarada en dicha sentencia, establece lo siguiente:
  2. El hecho de que las cláusulas suelo se refieran al objeto del contrato en el que están insertadas, no es obstáculo para que una cláusula contractual sea calificada como condición general de la contratación, ya que éstas se definen por el proceso seguido para su inclusión en el mismo,
  3. El conocimiento de una cláusula (sea o no condición general o particular) es un requisito previo al consentimiento y es necesario para su incorporación al contrato, ya que en otro caso, no obligaría a ninguna de las partes,
  4. No excluye la naturaleza de condición general de la contratación el cumplimiento por el empresario de los deberes de información exigidos por la regulación sectorial,
  5. La prestación del consentimiento a una cláusula predispuesta debe calificarse como impuesta por el empresario cuando el consumidor no puede influir en su supresión o en su contenido,
  6. No puede equipararse la negociación a la posibilidad de escoger entre diversas ofertas de contrato procedentes del mismo empresario ni tampoco la posibilidad de escoger entre ofertas de diferentes empresarios,
  7. La carga de la prueba de que una cláusula prerredactada no está destinada a ser incluida en una pluralidad de ofertas de contrato dirigidos por un empresario a los consumidores, recae sobre el empresario.

 

Jose María Dutilh

Jose María Dutilh

Socio Director de la Firma de Abogados LeQuid, especializada en Derecho de los Negocios y de las Empresas Sociales, estoy plenamente convencido de que el desarrollo empresarial rentable y eficiente no sólo es compatible sino que necesita la ética empresarial. En la actualidad, desde LeQuid colaboro con empresarios que necesitan una segunda oportunidad a través de estos procesos; Apoyo legal en el día a día, Re emprendimiento socialmente responsable, Fusiones y Adquisiciones, Reestructuración y Refinanciación de empresas o Concurso de acreedores entre otros.

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